Su elaboración empieza prensando suavemente
la uva de chardonnay para la obtención
del mosto flor. Posteriormente, se
desfanga en estático y en frío para precipitar
y separar sedimentos antes de realizar
la primera fermentación en depósitos de
acero inoxidable. A continuación, se lleva a
cabo la fermentación maloláctica, con bacterias
lácticas que forman parte de la uva y
ayudan a equilibrar la acidez y la cremosidad
del vino. Finalmente, fermenta por segunda
vez en botella con mosto concentrado
rectificado, rico en azúcares naturales, y
levaduras seleccionadas y su crianza sobre
lías se alarga hasta más de 48 meses.




