La bodega recolecta a mano las uvas y las extiende sobre esteras en los caminos entre las cepas. No las deja a campo abierto para que cuando caiga la sobra les ayude a acumular acidez tartárica. Las uvas se van deshidratando poco a poco de manera natural lo que hace que se concentre la fructosa.
Por cada tonelada de uva fresca se obtienen 300 kg de uva pasa, que se transporta a la bodega para prensarla. Tras el prensado se obtienen 200 litros por cada tonelada de uva fresca.
Lo excepcional de este vino es que para su elaboración la bodega lleva la fermentación a 13% de alcohol dentro de barricas de roble francés que se deja sin tapar para ralentizar el proceso de conversión alcohólica. Posteriormente se tapa la barrica y no se deja cámara de aíre, lo que ayuda a que el vino conserve el mismo azúcar residual y también favorece la conservación de aromas y sabores y no deja posibilidad a la oxidación.




