100 Hectáreas de viticultura ecológica en formación ordenada y pulcra.
Viñedo clásico rodeado de la naturaleza agreste del Monte Yerga.
Suelos de conglomerados calcáreos y arcillo-ferrosos.
Un entorno árido, ventoso, beneficiado por el factor refrescante de la altitud. El temperamento de la garnacha: sabor tradicional al que retornamos un protagonismo histórico.
Los frutos se convierten en un caudal suave y lleno de vitalidad, elixir de vida, placer íntimo de la naturaleza.




